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Cuentos del Don de Mijail Sholojov, Alianza Editorial

octubre 29, 2011
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Miguel González Medina- 3ºB

He querido leer este libro porque me interesa mucho todo lo que es la historia de los países comunistas. La Guerra Civil Rusa, entre Blancos y Rojos, o partidarios del Zar y partidarios de la Revolución Comunista siempre me ha parecido algo tremendo, pues ocasionó más de diez millones de muertos aunque según otros fueron más de catorce. Además, después de la Guerra Civil, Stalin se dedicó a castigar a todos los pueblos y etnias que no habían luchado junto al comunismo, por ejemplo a los cosacos, que siempre defendieron a los zares. Acabó también con seis millones de ucranianos y a veces, Stalin, decía sus colaboradores que le molestaba mucho que los ucranianos fuesen tantos.
Este libro es muy delgadito y se lee muy deprisa. Son cuentecitos maravillosamente bien escritos y todos son breves.
Todos los cuentos giran en torno a la guerra civil rusa, al enfrentamiento entre rojos y blancos.
El principal protagonista es la estepa. La estepa ilimitada, interminable, ancha como el mar o como el cielo enorme. Siempre aparece la estepa. Llena de colores, rojiza al amanecer, azul intensa cuando llueve sobre ella, triste y vacía en los terribles inviernos. La estepa lo llena todo. La estepa siempre silenciosa y totalmente aparte de las brutalidades y de las matanzas a las que se entregan los hombres y las mujeres. La estepa está presente pero como ausente. Los seres humanos necesitan de ella, pero ella no necesita de los humanos. Me ha conmovido una descripción que hace al autor de unos soldados adormilados, tristes, atontados por la fatiga, como si estuvieran borrachos, que van galopando por la llanura, entonces, justo cuando el sol empieza a salir, se apean de sus caballos para ver nacer el sol. Se emocionan, esperan algo, no saben qué, y lloran en silencio, también sin saber por qué. Después vuelven a subir a los caballos y siguen galopando camino de su encuentro con la muerte.
Todos los cuentos son muy duros y atroces. Todos giran en torno a sucesos crueles de la guerra: el padre que mata por error a su hijo; el cosaco que se deja morir junto a su buen caballo porque no quiere seguir viviendo sin él; el hombre desesperado y enloquecido por tanta muerte y tanto dolor que no quiere seguir viviendo y se deja sepultar por la suave nieve que va cayendo; la mujer que todos creían que no amaba a su pobre marido pero que se hace fusilar junto a él; el hombre al que le hacen desnudarse del todo antes de fusilarlo porque quieren usar sus ropas, … Todo es así, chicos que lloran, adultos desesperados. Todo es monstruoso. El campesino que se ofrece como víctima para salvar a su pobre hijito sin saber que este ha muerto ya y que su muerte ya no vale para nada, … El soldado que recoge al niñito recién nacido de una mujer a la que ejecutan y que se ocupa de él a todas horas, mientras los guerrilleros le dicen que lo estrelle contra una roca. Sin embargo el hombre dice: “¡No, que crezca”!, y lo alimenta en mitad de la batalla con leche de una yegua …
Sólo hay paz en la estepa. “La estepa, cruzada por el río Don, es lo único hermoso y sin sufrimiento. Es lo único limpio. A veces, sobre la estepa, soplaba el viento y entonces todo olía a tierra, y a lúpulo . En la estepa todo es hermoso, no hay sadismo ni crueldad”.
Algunas veces entraban los comunistas en un pueblo y obligaban a los campesinos a que les cedieran todo el trigo, y los ganados. Entonces, al día siguiente, venían los blancos y les decían que se habían enterado de que habían ayudado a los rojos y, entonces, fusilaban a todos los hombres, asesinaban a las mujeres y mataban a todos los chicos, incluso el ganado que no se podían llevar lo mataban. En otro pueblo pasaba al contrario: los blancos obligaban a que se les ayudasen y días más tarde venían los rojos y exterminaban a todos los habitantes. En fin, un infierno que ni el demonio podría haber imaginado mejor.
En otro cuento una mujer se mete en una banda que va contra los bolcheviques, pero la capturan los rojos, entonces obligan a su antiguo marido (que se había pasado a los bolcheviques unos meses antes para salvar su vida) a que la mate a ella y al hijito de ambos …
El libro me ha gustado mucho, sobre todo por el contraste entre la maldad humana y la pureza de la naturaleza. El lenguaje, además, es muy bonito. Y se lee en dos tardes.

“El cielo, el bosque, la arena, todo era de un verde brillante, fantasmagórico. El último esfuerzo monstruoso y los pies de Trofim rasparon la tierra. Arrastrando llevó a la arena el cuerpecito resbaladizo del potro, con sollozos vomitó agua verde y palpó la arena con las manos. En el bosque sonaban las voces de la gente del escuadrón; más allá del banco de arena temblaban los cañonazos. La yegua, junto a Trofim, se sacudía. De su cola caída, corría un chorro irisado que se clavaba en la arena. Trofim se tambaleó y cayó de costado. Un disparo solitario desde la orilla derecha. Los duros labios azulados de Trofim, que llevaban cinco años sin besar a sus hijos, dejaban escapar una sonrisa y burbujas de sangre”

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